jueves 19 de septiembre de 2019 -
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LA INFLUENCIA DEL CAMINO FRANCÉS EN EL QUIJOTE

De cómo el Camino de Santiago tuvo la culpa de los amores de Don Quijote con Dulcinea

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Nada más ilustrativo que la lengua y en consecuencia la literatura de un país para hablar de sus raíces, de su nacimiento y de las influencias que en ella han ejercido otros países. Desde este punto de vista cabría decir que Don Quijote, nuestro Robin Hood a la española, se ha convertido por derecho en personaje europeo, aunque sólo sea por haber puesto en marcha a través de su locura la utopía de Tomás Moro. Y es que además conviene pensar que dentro de los secretos y enseñanzas infinitas que encierra la obra por excelencia de la literatura española hay un tema muy europeo, el tema del amor cortés, en el que el Camino de Santiago se convertirá en un cómplice silencioso.

En el Toboso, monumento a Dulcinea y Don Quijote

En el Toboso, monumento a Dulcinea y Don Quijote

A lo largo de la obra de Miguel de Cervantes se va dibujando un tema recurrente que envuelve a la obra y al protagonista de esta, es el amor como sentimiento ideal, incluso cabría decir imaginario. Es este tipo de amor el que siente Don Quijote de la Mancha por su dama en la novela, Dulcinea del Toboso. Estamos ante uno de los mayores ejemplos de la literatura de todos los tiempos de “amor platónico”. Nada más europeo para poner las bases de esta historia que el mismo Platón que da nombre a este tipo de enamoramiento idílico. La esencia de este amor platónico es perfectamente aplicable al amor entre Don Quijote y Dulcinea, ya que en Platón esta idea supone el paso del amor humano al amor espiritual a través de la comprensión de que la belleza es tanto más perfecta cuanto más se distancia de la materia perecedera. El hombre ha de tender a la belleza superior, a la espiritual, y por ello Don Quijote se refiere a Dulcinea siempre en términos de belleza fuera de lo terrenal, que enmarcan a la mujer dentro de la belleza Neoplatónica y si para muestra basta ver como Don Quijote habla de su dama:

(…) Ninguna cosa puso la naturaleza en Dulcinea que no fuese perfecta y bien acabada, y así si tuviera cien lunares como el que dices, en ella no fueran lunares, sino lunas y estrellas resplandecientes ( …) [1]

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Conociendo a Aldonza Lorenza, su Dulcinea, vemos sin duda que en la mente de Don Quijote hay una falta de realismo evidente. Pero esta idea del amor como algo platónico puede que llegue a Miguel de Cervantes además de a través de Platón gracias a la influencia petrarquista, y es que en la Edad Media europea nace y se desarrolla una poesía lírica en la que se expresan los sentimientos subjetivos personales del aquel que escribe. Hacia el año 1000 una serie de poetas franceses escriben en una lengua románica tardía a la que se le llamará “provenzal”. Con la llegada de esta lengua la literatura europea comienza a vivir una serie de novedosos cambios que se impondrán de tal manera en la escena literaria europea que incluso los poetas nacidos en países limítrofes a su foco originario se incorporarán a ella, como es el caso de Cataluña en España y el norte de Italia.

La poesía provenzal no tardará en influir en la lírica escrita en francés, alemán, italiano y gallego-portugués, de tal manera que la zona de influencia provenzal se hace inmensa.

Los nuevos poetas, los trovadores y su poesía amorosa son un producto natural y propio del momento, ya que las situaciones y la terminología del feudalismo que se vive en ese momento se trasladan pues al amor, y este se convierte en un servicio, en un homenaje de sumisión que alza una barrera entre dama y enamorado, tan elevada como puede ser la que separa al vasallo de su señor. Exactamente lo mismo que Don Quijote siente por Dulcinea del Toboso. En este sentido el enfoque de Cervantes da a la visión de la dama un sinfín de elementos de la poesía provenzal de Petrarca, ya que hemos dicho que de Francia a Italia llegó la influencia de la poesía provenzal.

El propio Petrarca se encargaría, para fortuna de los españoles, de recogerla y hacer que en el siglo XVI llegase a España a través de la poesía. En esta ardua empresa también cobra fuerza la hipótesis de una influencia del Dolce Stil Nuevo, escuela italiana del s.XIII que traerá a Florencia elemento de la poesía del amor cortés en donde la dama es venerada tal y como hemos explicado, convirtiendo a la dama en alguien dotado de cualidades sobrenaturales, tal y como Don Quijote hace al convertir en su mente a una campesina llamada Aldonza Lorenzo en una dulce e impresionante española Dulcinea del Toboso.

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En esta línea de hiperbolización hay también cierta inclinación a la divinización por parte de Cervantes, de ahí que a veces identifique a Dulcinea con una diosa o semidiosa sirviéndose siempre de la poesía clásica y para ello cobra importancia la influencia en él de otro de los padres de Europa, Ovidio, con su Ars Amandi en la poesía provenzal

Después de lo expuesto, y ya sabiendo que esta idea literaria ha llegado a España, cabe preguntarse cómo sucedió. La verdad, no resulta descabellado asociar estas influencias literario-amorosas con un tema cien por cien europeo como es el Camino de Santiago. Entre otras muchas rutas que nos conducen a él, encontramos una ruta francesa, el denominado Camino Francés, a través de él pudieron entrar las influencias amorosas de la prosa provenzal, de la misma manera que llegaron a Cataluña y a la Italia del Norte.

Es por lo tanto probable la influencia del Camino de Santiago en la temática amorosa-trovadoresca de la lírica que llegó en aquel momento gracias a las Cantigas de Amor, unas composiciones líricas en las que el poeta,al igual que sucede en la lírica provenzal, idealiza a la dama. Todo este ir y venir de temas literarios que aparecen en el Quijote, obra cumbre de la literatura española, puede que haya llegado a nosotros a través de un hilo común y conductor europeo, el Camino de Santiago.

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El Camino de Santiago, el Campus Stelae que sirvió de redención a tantos peregrinos fue sin duda alguna el cauce por el que llegaban muchas de las piedras que construyeron el edificio de la cultura europea y que en su momento llevó a Miguel de Cervantes a crear a Don Quijote de la Mancha un ilustre caballero andante, enamorado y sobre todo muy, muy europeo. Así que tal y como afirmó el profesor José Antonio Jáuregui en su obra “Europa: Tema y Variaciones” parafraseando a Goethe no debemos olvidar que “Europa ( y su literatura, añadiría yo) se hizo caminando hacia Santiago de Compostela”.

 

 


[1] CERVANTES, Miguel de, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Ed. Universitat Barcelona, 2006, pág. 95.

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