jueves 27 de julio de 2017 -
A Revolta | Magazine Cultural Online

EL LIBRO DE TEXTO HA MUERTO

Foto: -Merce-

Galileo Galilei, el genio que confirmó que la tierra giraba alrededor del Sol fue condenado, tras tener que retractarse de sus teorías, a un largo arresto domiciliario. No fue perdonado por la Iglesia, la misma que lo condenó, hasta 500 años después. Visto desde la perspectiva actual nos echamos las manos a la cabeza y nos preguntamos cómo es posible tanta ignorancia. Algo similar le sucede a los medios de comunicación dentro de muchos centros de educación españoles, que no olvidemos, formarán a los hombres y mujeres del futuro

A lo largo de la historia de la humanidad los avances de cualquier tipo han supuesto un miedo irrefrenable en aquellos que veían nacer algo nuevo y que no sabían cómo incluir en su mundo ya existente. Acontecimientos similares se renuevan en los tiempos actuales, especialmente con todo  aquello que se refiere a los medios de comunicación y las nuevas tecnología en el aula. Tanto es así que el profesor de la Universidad de Florencia y de Columbia University, Giovanni Sartori, en la exposición de sus teorías llega a pronosticar el nacimiento de una manada de  esquizofrénicos digitales que llenarán los psiquiátricos del futuro. Describe para ello a lo que el denomina “animal multimedia”: “un ser disociado cuyo `yo´ se caracteriza por mecanismos de asociación arbitrarios, por un pensamiento hecho lábil por la ausencia de dirección, y por el recurso a los símbolos de tipo onírico <<sin sentido>>; y por un `yo´ que está igualmente caracterizado, en la esfera de los sentimientos, por reacciones emotivas carentes de una relación inteligible con los estímulos que las genera”. Alarmante ¿no?… sin embargo frente a teorías de este tipo encontramos muchos estudios que nos hablan del enorme conjunto de posibilidades que se abre ante los estudiantes de la era digital.

Tal vez las palabras de Sartori nos pudieran llevar a ver al hombre del futuro como una especie de Don Quijote en el que los Libros de Caballerías han sido sustituidos por Internet, por ejemplo, y al que el uso y abuso del mismo le ha hecho perder la cabeza. Por suerte El Quijote, además de una obra maestra de la literatura española, siempre ha sido ficción. La realidad con la que nos toca vivir  resulta ser  algo bien diferente.

 EL HIPERTEXTO

Todos recordamos la manera en que en las aulas se imponía desde siempre el uso del famoso “libro de texto”. En él se encontraba todo aquello que nuestro universo infantil debía ser capaz de abarcar para poder “pasar de curso”.

Con los nuevos avances tecnológicos muchos profesores tienen la posibilidad de dejar a un lado el aburrido libro de texto y apostar por el denominado “hipertexto”. Siguiendo a Theodor H. Nelson podemos definir el hipertexto como “un texto que se bifurca, que permite que el lector elija y que se lea mejor en una pantalla interactiva (…)  una serie de bloques de texto conectados entre sí por nexos, que forman diferentes itinerarios para el usuario”.

Frente al carácter lineal del texto habitual en el que estudiábamos desde los nombres de los Reyes Godos hasta la tabla de multiplicar, el hipertexto se caracteriza, según Nelson por su escritura no secuencial. Es decir tal y como sucede con las estructuras de nuestra mente, los textos en la red pierden la secuencialidad para convertirse en multidireccionales. Esta claro, por lo tanto, que el hipertexto da al estudiante la posibilidad, como decíamos, de romper la linealidad. Tal y como sucede en nuestra mente, las estructuras del pensamiento son libres en el hipertexto y la secuencialidad del texto tradicional es una mera obligación (por el carácter lineal del lenguaje humano) para poder plasmarlas.

No hay pues duda alguna de que el hipertexto frente a la idea de desestructuración mental que pregona Sartori, por lógica, nos permite un conocimiento de manera más natural por su cercanía, en cuanto a estructura, al pensamiento humano, justamente preconizando aquello por lo que se viene luchando en los nuevos planes de estudios: la cercanía y la agilidad.

Ante tal lógica aplastante muchos de los que nos hemos perdido en nuestros años de colegio los beneficios del “terrorífico y temible” hipertexto, nos preguntamos cómo es posible que la posibilidad de poder leer, por ejemplo, la bibliografía de Nelson Mandela en el mismo momento en que leemos una noticia relacionada con él, puede convertirnos en esquizofrénicos… una pena que la tecnología no nos permita comunicarnos con Galileo, tal vez él sí nos los hubiese podido aclarar.

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2 Comentarios

  1. kastroll 5 noviembre, 2013 at 12:49

    Interesante reflexión, yo también soy de los que cree en la integración transversal del conocimiento.

    Agora, o medo é libre, ¿non é Sartori?

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