domingo 19 de noviembre de 2017 -
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MASCULINIDADES GALLEGAS EN CUBA. ESTEREOTIPOS Y DISCRIMINACIONES DETRÁS DEL TELÓN

Tranvía de Emigrantes

En todas las culturas, regiones, países, casi siempre se encuentran grupos sociales que sufren de la discriminación en manos de un poder, ya sea económico, político, cultural o de género. Personas que cargan con las burlas y chistes de una determinada sociedad que necesita descalificar para hacer sentir a un grupo superior, hegemónico. Pero estos ejemplos no representan una casualidad aislada, sino que históricamente, debido a las desiguales relaciones de poder existentes en las sociedades entre hombres y mujeres, ricos y pobres, blancos con otros grupos raciales, nacionales y extranjeros, etc., han surgido un conjunto de maneras de invalidar a l@s subordinados en la escala social. Un caso significativo sucedió con la inmigración gallega en Cuba durante los últimos años del siglo XIX y la primera mitad del XX. Alrededor de los hombres inmigrantes gallegos, al insertarse en la sociedad cubana, se reprodujeron y conformaron estereotipos provenientes algunos de España, los cuales estaban relacionados con los modelos de masculinidades de estos varones, y que  sirvieron como mecanismos de discriminación hacia este grupo social. La prensa cubana en la Isla y el teatro bufo sirven como fuentes históricas para validar tal hipótesis.

Los procesos migratorios históricamente, al menos en la contemporaneidad, han sido protagonizados por hombres, y principalmente en edades jóvenes. Esta constante en la historia tiene una estrecha relación con la construcción sociocultural de la masculinidad. Un éxodo migratorio como el que se produjo desde la región gallega hacia Cuba, tuvo a los varones como los principales actores cuantitativa y cualitativamente. Miles de jóvenes gallegos se embarcaban en los vapores y transatlánticos desde finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX rumbo a América. El modelo de masculinidad hegemónica1, los empujaba hacia tierras desconocidas con la meta de que fueran exitosos económicamente. Regresar con fortuna a sus lugares de origen o enviar remesas, significaba una forma de convertirse en representantes de este modelo de masculinidad aceptada y legitimada socialmente. Un personaje como el indiano, aquel hombre que al regresar a su ciudad o aldea con una determinada fortuna reunida, generalmente constituía un modelo a seguir por los jóvenes vecinos.

El Gallego y la Mulata. Diario de la Marina. 1957

Uno de los principales aportes teóricos realizados desde los estudios de varones y las masculinidades, es la obra de la socióloga australiana Raewyn Connell. Con su libro Masculinidades2, identificó cuatro representativos modelos de masculinidades en Occidente: hegemónica, subordinada, cómplice y marginalizada; y expuso además diferentes formas de entender y estudiar las masculinidades. A partir del análisis sobre el comportamiento de estos modelos o tipologías de masculinidades, se puede establecer desde las propias relaciones de poder que se crean entre los hombres en una sociedad, que en el proceso migratorio de hombres gallegos a Cuba y su inserción en la sociedad, estos varones con respecto a los cubanos, pueden ser situados dentro del marco y significado de la masculinidad marginalizada, mientras que los nacionales3 en la masculinidad hegemónica. Los varones gallegos que llegaron a Cuba, al ser mayoritariamente inmigrantes pobres provenientes de zonas rurales y con escaso nivel cultural; en busca de empleos para subsistir y siendo una competencia en este sentido para los cubanos –de ahí la Ley de Nacionalización del Trabajo o del 50% del año 19334-, pueden ser situados socialmente en una posición de marginación y los cubanos en una de hegemonía. Lo anterior, se manifestaba a través de la reproducción de estereotipos discriminatorios alrededor de los inmigrantes gallegos, como una forma de descalificarlos socialmente. Los estereotipos tenían una función fundamental dentro de este complejo sistema de relaciones sociales. Por un lado, todas las creencias, atribuciones y burlas hacia los varones gallegos reflejaban esta rivalidad y competencia, características del modelo masculino hegemónico.

La inmigración gallega en Cuba y los estereotipos sobre sus varones. Según el historiador cubano Manuel Moreno Fraginals, en los finales del siglo XIX en Cuba, con la creciente oleada de inmigrantes provenientes de Galicia, era común que a todos los peninsulares les llamaran gallego, por este predominio en la inmigración de entonces. Con respecto al término gallego, afirma además que siempre tuvo una cierta connotación cariñosa5. Este argumento es cuestionable, ya que si bien los inmigrantes gallegos en ocasiones ciertamente aceptaban que se les llamara de esta manera, en la búsqueda de información en la prensa del periodo pueden encontrar hechos que reflejaban burlas y ofensas alrededor del término. Asimismo, el historiador cubano Ramiro Guerra al comparar -sin ánimo de ofender-, el  “carácter” del cubano con el del español que llegaba a Cuba, mencionaba que: el español que emigra a Cuba es, por lo común, un sujeto de un número reducido de ideas, de pasiones sencillas y fuertes, tozudo y tradicionalista […] se aferra a su parecer con tesón inquebrantable y fe ciega […] 6. Los hombres y mujeres gallegas constituyeron un conjunto especialmente estigmatizado dentro de los emigrados hispánicos en Cuba, debido a que procedían de una región atrasada económicamente de España, con un alto índice de analfabetismo y pobreza.

Esto evidencia cómo dentro de los procesos migratorios se elaboran códigos, patrones, representaciones, en relación a categorías como clase social, género y nacionalidad, que se utilizan para disminuir a ciertos grupos sociales que se insertan en dinámicas sociales diferentes a las suyas. De modo tal que al diferenciarse en cuanto a la cultura, idioma, comportamiento, origen, poder adquisitivo, la sociedad cubana de cierta forma los miraba y trataba recelosamente, o sea, como a los “otros”.

Algunos autores y autoras que han analizado el contexto gallego y el proceso migratorio que tuvo lugar desde Galicia hacia América desde finales del siglo XIX y principios del XX, así como numerosos periodistas que ejercieron en la prensa regional gallega en Cuba, aseveran que el origen de estos estereotipos se podían encontrar en las propias discriminaciones que se infundieron en España contra la población gallega, sobre todo la del ámbito rural7. Hacer alusión a los varones gallegos en Cuba, se correspondía en ocasiones a frases populares como gallegos de patas sucias o aplatanaos, que vislumbraban los significados culturales construidos desde la sociedad cubana alrededor de estos inmigrantes. Todas estas características asignadas a los gallegos se tornaban descalificativos. Por tanto, en una sociedad patriarcal, ser un hombre descalificado lo alejaba del ideal de la masculinidad frente a otros hombres, es decir, su variante hegemónica. En este sentido, un hombre inmigrante, proveniente de una región pobre, con una lengua diferente, en busca de empleos para subsistir, como lo fueron los bodegueros gallegos, les era conferido social y culturalmente una posición de marginación e inferioridad con respecto al cubano blanco, de clase media, heterosexual y por ende legitimado en la sociedad en que se encontraban interactuando.

Estereotipos en la prensa cubana y regional gallega. Alrededor de los medios de comunicación en Cuba durante el primer cuarto del siglo XX, o sea, la prensa escrita (periódicos y revistas), se desarrolló un fenómeno como la reproducción de estereotipos en la sociedad cubana sobre un determinado grupo social: los hombres gallegos. Por un lado, la prensa cubana mediante sus columnistas, articulistas, editores, etc., hacía eco de varios elementos que indicaban discriminación hacia las personas provenientes de la región gallega. Por otro, la prensa regional personificaba la voz de denuncia y oposición de todas las creencias y construcciones socioculturales estereotipadas alrededor de los hombres gallegos. En la prensa cubana se les estereotipaba como “picaflores” e ignorantes. Pero en realidad existía como trasfondo la concepción de que eran inmigrantes que llegaban a Cuba para arrebatarle los empleos a los nacionales, ya que representaban una mano de obra más barata.

El teatro bufo en Cuba: el galleguíbiri8 burlado en escena. Dentro de la historia del teatro en Cuba, un género teatral en particular se va a distinguir por reflejar en sus obras significados y representaciones de la migración gallega radicada en la Isla: el bufo. Con la puesta en escena de tres célebres personajes en el Bufo, la famosa trilogía del negrito, la mulata y el gallego, se colocaba al último protagonista en los niveles bajos de la escala social, al ser situado junto a dos figuras que sufrían de la discriminación racial en la sociedad. Como bien afirmara el investigador Rine Leal: Si bien se ha hablado del electrizante efecto musical que la chancleta provoca en las danzas y bailes afrocubanos, nadie ha valorado lo que esconde ese modesto calzado (refiérase a la chancleta), que como la alpargata para el gallego, el más sufrido, explotado y discriminado de los inmigrantes, caracteriza una economía9. Más allá de las simpatías y chistes que las obras se proponían trasmitir, pueden apreciarse numerosos prejuicios y subjetividades que ejercían una poderosa influencia en la sociedad cubana. Muchas compañías teatrales como las de Penella, Arango, Regino y la Compañía de Bolaños lograban, al presentar el personaje del gallego como una figura ridícula en sus funciones, cierta reafirmación de lo que sucedía a nivel social.

  1. Connell, R. W.: “La organización social de la masculinidad”. En: Olavarría, J. y Teresa Valdés (comps.). Masculinidad/es: poder y crisis, pp. 32-48, Isis Internacional, Santiago de Chile, 1997. []
  2. Masculinidades, Universidad Autónoma de México, México D.F., 2003. []
  3. Cuando se hace referencia a los nacionales (cubanos) que representaban el modelo de masculinidad hegemónica, se relaciona al hombre blanco, citadino, heterosexual y de clase media. []
  4. Esta ley se implementó en un contexto revolucionario, nacionalista y dentro de una crisis económica. Tenía entre sus objetivos la protección a los obreros cubanos, los cuales en numerosas fábricas y empresas eran menos favorecidos que los obreros españoles, debido a la preferencia sobre los últimos de los propietarios de origen español. []
  5. Moreno Fraginals, M.: Cuba/España, España/Cuba, Ediciones Grijalbo Mondadori, Barcelona, 1995. []
  6. Ramiro Guerra: “El carácter cubano”. En: El Fígaro, La Habana, ago. 28, n.27, año XXXVIII, 1921, p.402. []
  7. Ver:, Kathleen N. March: De musa a literata: El feminismo en la narrativa de Rosalía de Castro. Ediciós do Castro, A Coruña 1994; Fuco Gómez Gómez: “Los envidiosos son detractores”. En: Patria Galega, La Habana, año 1, jun., 1941. []
  8. Término acuñado al personaje del gallego en el teatro bufo. []
  9. Teatro bufo en Cuba. Antología siglo XIX. Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1975. []

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