domingo 19 de noviembre de 2017 -
A Revolta | Magazine Cultural Online

NO ME SIGAN A MÍ, SIGAN AL NIÑO

María Montessori

Maria Montessori

Cuando se nos plantea la labor de hablar acerca de la vida de una persona, podemos enfocarla de dos maneras: enumerando los logros personales que a lo largo de su existencia ha conseguido o mostrando la importancia de su trabajo para el conjunto de la humanidad. En los dos enfoques María Montessori fue reveladora.

Centrándonos en el primero, se trató de una mujer revolucionaria en su época, una pionera, una rebelde y una luchadora. Con tan solo 14 años había terminado Ingeniería, a continuación llevaría a cabo los estudios de Biología y más tarde se convertiría en la primera mujer médica de la historia de Italia, en contra de los deseos de sus familiares y también de sus contemporáneos. Además cursaría con éxito los estudios de Antropología, doctorándose en Filosofía.

montessori2María Montessori nacida en el verano de 1870 en Chiaravalle, provincia de Ancona, Italia, fue una reconocida y entusiasta humanista, así como una de las feministas italianas más relevantes del momento, pero no solo en su país, sino también en un contexto internacional, representando a Italia a finales del siglo XIX en los Congresos de Berlín y de Londres.

Recibió la Legión de Honor de Francia por su destacada labor en el campo de la educación y en 1950 fue nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Amsterdam, así como nominada en tres ocasiones para el Premio Nobel (1949, 1950 y 1951). Fue como pedagoga y escritora la forma en la que su trabajo resultó más influyente, antes de fallecer en Holanda en 1952, a los 82 años de edad.

Entramos aquí en ese segundo enfoque biográfico, ya que su labor ha sido fundamental y determinante para la Educación tal y como la entendemos hoy en día. Sus métodos pedagógicos fueron en su época innovaciones radicales, que transformaron por completo la forma de entender la educación de la niñez, levantando gran controversia entre los sectores más conservadores. Montessori consideraba a los y las niños/as como la esperanza de la humanidad y creía que dándoles libertad en sus primeros años de desarrollo, tratándolos como seres competentes y alentándoles a tomar decisiones importantes, llegarían a ser adultos con capacidad de hacer frente a los problemas más importantes de la vida.

Nadie puede ser libre a menos que sea independiente; por lo tanto, las primeras manifestaciones activas de libertad individual del niño deben ser guiadas de tal manera que a través de esa actividad el niño pueda estar en condiciones para llegar a la independencia.

Para Montessori la educación de los/las niños/as se basa en un triángulo formado por el amor, el ambiente y el/la niño/a y su ambiente. El amor es entendido como el respeto, el reconocimiento y la ayuda a la niñez. Descubrió que algunas de las cualidades que enaltecen al ser humano se encontraban en los y las infantes, tales como el carácter, la fuerza moral o la personalidad.

Los principios básicos de su metodología pueden ser considerados a día de hoy como algo sencillo y elemental, pero es ahí dónde radica su gran aportación. Montessori nos habla de la gran mente absorbente de los/as niños y niñas, con una capacidad de aprendizaje infinita. El conocimiento entra en su cabeza por el mero hecho de vivir, de una forma inconsciente y por lo tanto este primer período del desarrollo humano es el más importante y también el que más ayuda necesita.

Maria Montessori

La persona que es servida, en lugar de ser ayudada, es obstaculizada en el desarrollo de su propia dependencia. Este concepto es el fundamento de la dignidad del hombre. El niño no puede ser servido porque no quiere ser importante.

Otro de sus principios fundamentales es el de la zona de “períodos sensibles”, etapas en las que los y las niños/as pueden adquirir una habilidad con mayor facilidad, por ejemplo el habla.

Además tuvo gran relevancia en la elaboración de materiales preescolares adaptados a la infancia (muebles de su tamaño), así como un “ambiente preparado” en el que se pudieran relacionar y desarrollar como si se tratase de un microcosmos.

Entre sus obras más relevantes cabe destacar: El método Montessori (1912), Antropología pedagógica (1913), Método avanzado Montessori (2 vols., 1917), Paz y Educación (1934) y El secreto de la infancia (1936).

Sin duda estamos ante una de las mujeres más importantes de nuestra historia contemporánea, una de las mentes más lúcidas y reveladoras de un campo que determinó y determinará el futuro de nuestra existencia como seres humanos: la Educación.

Tocar al niño es tocar el punto más delicado y vital, donde todo puede decidirse y renovarse, donde todo está lleno de vida, donde se hallan encerrados los secretos del alma, por ahí se elabora la educación del hombre del mañana.

Si te gusta este artículo, ¡compártelo!

Dejar una respuesta