domingo 19 de noviembre de 2017 -
A Revolta | Magazine Cultural Online
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Decíamos ayer que la abstención representa la crisis pura y dura de las democracias occidentales, y que las europeas serían una prueba fehaciente. A continuación, la realidad saltó por otro lado, al menos por estos lares. No tanto por el recuento en sí: en el Estado español la participación no ha crecido ni un punto, y la abstención ha superado al número de votantes. Pero los resultados han producido movimiento y debate a un nivel inesperado.

Ayer se produjo el anuncio de la abdicación del monarca español Juan Carlos I en favor de su hijo, el futuro Felipe VI. Resulta difícil no ver en este movimiento un paralelismo con otra resaca electoral, la de las municipales del 12 de abril de 1931, que acabó con el abuelo del -todavía- vigente monarca en el exilio y la consiguiente instauración de la Segunda República.

Suena a exageración y desde luego un poco sí es. Pero tampoco tanto. Desde inicio de año vivíamos un período de hiperactividad del Rey, en su propia medida claro, que tampoco es que se pusiera a picar piedra ni nada. Nada hacía prever la súbita abdicación, aunque no quepa duda de que se trataba de un proceso en marcha. Sin embargo, en la campaña electoral sale a la palestra el tema del gobierno de concentración PPSOE, propuesto por el ínclito Felipe González Márquez, cuyo guante recogió raudo otro reconocido prestidigitador, Alberto Núñez Feijoo. Se ve que, como siempre, los partidos manejan una información mucho más exacta que los erráticos sondeos ofrecidos a la ciudadanía, porque el concepto en sí no es más que una aplicación del refranero: o que ten cu, ten medo. Ahora bien, la cosa no caló muy hondo, o tal vez precisamente sí: el caso es que una participación mayor a la esperada se aprestó a votar de manera mayoritaria a, literalmente, cualquier otra opción. Duro golpe para el bipartidismo.

5000pelas

Parece razonable el curso de acción del ciudadano Juan Carlos: dejar al chaval colocado antes de que sea más difícil. Y no se hizo esperar la respuesta: macro manifestación en la Plaza del Sol en favor de un referéndum sobre el modelo de Estado, cifrada por la Policía en 10000 asistentes.

Dicho esto, tenía que haber un buen montón de gente, pues sabemos que es verdad lo que viene diciendo la oposición de uno y otro y el mismo color: la educación en este país es manifiestamente mejorable, como demuestra que nunca encuentren a nadie capaz de contar más allá de unos pocos miles. O a lo mejor es que se cansan, que la labor debe ser tediosa un rato largo.

La medida preventiva del Borbón, hacer heredar a su vástago antes de que sea imposible, que será ejecutada con presteza por el aparato del Estado antes de más vuelcos en las urnas complicando la situación. Proceso político, el del cambio, que parece aún lejano, pero quizá no lo sea tanto, pues como decía el anuncio de aquella multinacional, el ser humano es maravilloso.

Y volviendo a Europa y su soberbia, parte importante del fiasco de artículo anteriormente citado, aportemos un dato: de las cuarenta y pico monarquías que subsisten en el mundo, la cuarta parte se encuentran en el viejo continente. Eso sí, las buenas. El resto, barbaridades…

 

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