domingo 19 de noviembre de 2017 -
A Revolta | Magazine Cultural Online

DE LA PSICODELIA AL FLAMENCO (COMO SI NO FUERA LO MISMO)

portada

El año 2000 nos trajo una estafa global, el efecto 2000, y el cuarto larga duración de Los Planetas, Unidad de desplazamiento.

Trajo también cambios en la formación de los granadinos: Kieran Stephen deja el bajo, que coge Miguel López, mientras que Banin Fraile, quien ya había colaborado con la banda desde la grabación de Una semana en el motor de un autobús, se incorpora definitivamente como multiinstrumentalista (guitarra, teclados y diversas máquinas de ruido).

InteriorDisco coproducido por el grupo y Carlos Hernández, podemos hablar de sutiles cambios en el sonido, haciendo hincapié en la psicodelia: ahí están temas como Flotando sobre loscos o Tierras altas, mientras que el enfoque más tradicional planetero, el pop energético de venganza, sigue representado en canciones como Vas a verme por la tele o Maniobra de evasión, que sin embargo carecen del gancho y nervio presentes en anteriores entregas.

Por otra parte, Un buen día, extraído como uno de los sencillos del álbum, es uno de los temas mejor acabados de su historia, una vibrante y luminosa melodía digna del mejor sonido californiano. Su mención en la letra a cuatro millones de rayas la mantuvo con seguridad lejos del éxito absolutamente masivo, pero a estas alturas ya deberíamos saber a qué juega esta gente (con buenos resultados, por otra parte).

Además firman una pequeña gema de referencias marvelianas en Que no sea Kang, por favor, sencillo lamento orquestado en el que acaba triunfando la autocompasión; pero el tema más importante de este disco, por lo que presagia, es Santos que yo te pinté, recreación de una coplilla tradicional sobre un abrasivo fondo guitarrero pergeñado por Florent.

En el diseño, Aramburu homenajea a la naïve ciencia ficcón sesentera con una cálida paleta de colores que resulta algo cargante. En cuanto a la valoración del disco, una colección de canciones al alcance de pocas bandas españolas, no pasa de tibia debido a una cierta dispersión estilística y a la exigencia de venir de un monumento del calibre de Una semana en el motor de un autobús.

Encuentros_Con_EntidadesPara el siguiente trabajo de estudio, Encuentros con entidades (2002), se repite alineación en los músicos y equipo de producción, y profundiza en el sonido psicodélico como base desde su primer sencillo Corrientes circulares en el tiempo, medio tiempo en el que se utilizan, como es habitual en Los Planetas, metáforas espaciales o de ciencia ficción para hablar de los sentimientos, que al fin y al cabo es de lo que se trata en el pop.

El disco es más homogéneo que su predecesor, pero no lo supera, ya que por primera vez se empieza a ver cierto cansancio en las labores de composición, con canciones como Temporalmente o la narcótica y kilométrica Dulces sueños que tienen demasiado de ya visto en el canon planetero y poca frescura que aportar al repertorio. Incluso un tema lanzado como sencillo, El espíritu de la Navidad, no es sino una travesura drogófila que podría sacarse en cualquier madrugada estival en la playa, tras ingestión preventiva de churrasco y otras golosinas.

A destacar: el trabajo de Aramburu, que captura perfectamente la psicodelia imperante en el sonido e involuntariamente el estado indefinido de creación de J y compañía. En cuanto a las canciones, sobresalen el primer corte, San Juan de la Cruz, por su oscuridad y progresión montaña arriba; y Pesadilla en el parque de atracciones, pepinazo de dos minutos veintidós segundos que recupera la veta más punkarrilla del grupo en sus primeros trabajos. Además el videoclip está bastante bien:

Y también es reseñable el último corte, Nosotros somos los zíngaros, con su repique marcial y su mención a tirar torres y destruir aviones, tan cercana a cierto acontecimiento histórico (una versión alternativa -ralentizada- de este tema salió como cara B del sencillo Corrientes circulares en el tiempo, con el más explícito título Nosotros somos los terroristas).

gravedadEn 2004 el grupo lanza su sexto disco, tercero y último de la trilogía coproducida con Carlos Hernández, Los Planetas contra la ley de la gravedad. Se trata de un trabajo marcadamente irregular, que cuenta con luces y sombras, entre las últimas, un bochornoso instrumental titulado con un par Cumplimentando compromisos contractuales, que demuestra que, a diferencia de lo que comentamos en la primera entrega de este repaso, Los Planetas también han tenido que rellenar sus discos con material que debiera ser de desecho. Sin embargo, el otro instrumental incluido, 124, resulta un brillante ejercicio de psicodelia con aire moruno que deja entrever la evolución del grupo y que acaba siendo de lo mejor del trabajo.

Entre los temas a rescatar se encuentra el arrítmico sencillo Y además es imposible, con colaboración de Irantzu de La Buena Vida y vídeo dibujado por el genial Francesc Capdevila, Max:

Otras canciones que superan la exigencia crítica son la romanticona Nunca me entero de nada, la elusiva reflexión política Deberes y privilegios y la versión flamenca (bastante clásica, para lo que habría de venir) Podría volver, homenaje al extravagante cantaor Bambino (1940-1999).

Experimentos con gaseosa es un rescate del (bastante prescindible) EP lanzado con la revista Cáñamo Los Planetas se disuelven (2003), mientras que temas como El golpe de gracia, Devuélveme la pasta o No ardieras responden con mayor o menor fortuna al tradicional enfoque planetero de amor y odio, con especial énfasis en el último.

Éste es el último disco de los planetas con diseño de Javier Aramburu, quien se despide con una sobria presentación de dibujos entintados sobre fondos fríos.

El siguiente trabajo del grupo, La leyenda del espacio (2007), autoproducido, representa un claro punto de inflexión, pues se trata de un proclamado acercamiento al flamenco del quinteto granadino. Mi visión sobre esto: J ha agotado su capacidad de ejecutar esas sencillas y empáticas letras que eran parte importante del éxito del grupo, y ha vuelto sobre el inagotable caudal de la tradición, en el cual se juntan numerosos dichos con la mala baba necesaria para encajar en el estilo ya consolidado de la banda. Sin embargo, musicalmente siguen haciendo psicodelia pura y dura, no hay nada de las estructuras del flamenco más allá de la cosmética del sonido, oscuro la mayor parte del tiempo. Las ilustraciones del álbum son obra del diseñador granadino Daniel d’Ors Vilardebó.

La-leyenda-del-espacioMi valoración sobre el resultado: magnífica. Los temas tienen innegable fuerza y dramatismo. La leyenda del espacio cuenta con tres temas que no vienen directamente de la tradición, y que representan el clásico sonido Planetas, aun con aires flamencos, Si me diste la espalda, con su habitual vendetta emocional, Sol y sombra, confusión metafísica con alguna frase directamente tomada de la tradición oral, y la mejor de ellas con diferencia, la divertidísima Reunión en la cumbre.

De las reinterpretaciones flamencas, los mejores resultados los obtienen las luminosas La verdulera y La que vive en la carrera, y las oscuras Ya no me asomo a la reja, Negras las intenciones y el corte final, Tendrá que haber un camino, que cuenta con la inmejorable colaboración a las voces del desaparecido Enrique Morente.

principios de astronomiaEn 2009 sacan su segundo recopilatorio, Principios básicos de astronomía, cuya edición especial incluye un cómic a cargo de Juanjo Sáez; una vez más los granadinos demuestran estar a la cabeza no sólo en el producto musical, sino en su presentación. El disco incluye un tema inédito, Soy un pobre granaíno, que incide en el estilo aflamencado y que volverá a aparecer en su siguiente LP.

Éste será Una ópera egipcia (2010), octavo y hasta el día de hoy último largo de estudio del grupo. De nuevo autoproducido, y con portada de Max, incluye la colaboración de La Bienquerida en No sé cómo te atreves (en diálogo con J al más puro estilo Pimpinela) y La veleta (en el que toma la voz principal), y de Enrique Morente en la brutal progresión que es La Pastora Divina, donde Eric da muestras una vez más del poderío de su pegada. Además de este último tema, lo mejor del disco son cortes como Señora de las Alturas, Atravesando los montes y Virgen de la Soledad: las letras de inspiración popular parecen hechas para ser desgranadas sobre el rico collage sonoro de Los Planetas.

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El corte final, como en anteriores ocasiones, supone una pequeña sorpresa: en este caso se trata de Los poetas, con letra basada en el Corán y un fondo de distorsión solemne bastante conseguido.

Tras la grabación del disco se produce la sustitución del bajista Miguel López por Julián Méndez. Se trata del primer cambio de formación de la banda en una década.

Esta estabilidad en la formación ha acompañado a un crecimiento del grupo en directo, donde hoy muestran unas tablas, experiencia y contundencia que los convierten en uno de los mejores espectáculos del país, un valor seguro, a diferencia de sus convulsos inicios. Y mientras no vuelvan al estudio, así los disfrutaremos.

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