jueves 30 de marzo de 2017 -
A Revolta | Magazine Cultural Online

OUTONO CODAX FESTIVAL

Just a little bit of soul

Outono Codax Festival. Foto: Cris Andina

El pasado sábado 20 de septiembre arrancó la cuarta edición del Outono Códax Festival en Santiago de Compostela. Un año más, Raíña Productions y A Reixa, con la inestimable no-colaboración del Concello de Santiago de Compostela, reunirán en la Sala Capitol una recopilación de lo mejorcito del panorama actual de lo que suele llamarse “música negra”. Gracias a Martín Códax que patrocina el festival, y a Estrella Galicia, Pousadas de Compostela y Merc, así como a más de un centenar de pequeños empresarios de la ciudad, podremos disfrutar un año más de la oferta (realmente) cultural que es la alternativa a la oferta oficial, carente por completo de personalidad y originalidad, formada básicamente por más de lo mismo de siempre.

La propuesta del festival no puede ser más interesante, ya que trae lo mejor del blues, soul, funk, rythm & blues y rocanrol, escogiendo los grupos internacionales más actuales, pero apostando también por dar a conocer las bandas gallegas emergentes, con un nivel que nadie tiene que envidiar a grupos americanos o europeos.

Outono Codax Festival. Foto: Cris Andina

El primer concierto de este año comenzó con The Lákazans, banda que nació hace apenas 3 años en Boiro, afincándose posteriormente en Santiago y recorriendo Galicia en estos años llevando su blues, soul y rocanrol por multitud de locales y festivales. Quien no viera todavía a los Lákazans debería hacer lo posible por ponerle remedio lo antes posible.

Con una base rítmica imparable, con Likal a las baquetas, Trilli a la percusión, cucharas y tabla de lavar, y Fran al bajo, empezamos a mover la cabeza inevitablemente a los primeros compases. Aportando una riqueza cromática impresionante, y sin duda uno de los signos de identidad de la banda, Figui sopla sus Hohner como un auténtico animal. En cada tema, del principio al final, su armónica pasa de la base rítmica al solo, sin dejar de sonar en ningún momento. Se pregunta uno cuando respirará. Definitivamente, este músico va a dar que hablar. Digno discípulo de Marcos Coll, ¿quizás inicien una estirpe de armonicistas gallegos? Pero por si todo esto fuese poco (que no lo es), a la voz un par de mujeres que, ya por turnos, o haciendo armonías, llevan la parte vocal todavía más allá que la instrumental, creando una atmósfera en la que Almudena en un registro más alto y Sabela, más grave y desgarrado, nos ponen los pelos de punta en cada tema que atacan. Y ya para acabar de elevar la temperatura de la sala, le añaden un toque de sensualidad nada sutil, que redondea una puesta en escena impecable y arrebatadora. Preparando su segundo trabajo discográfico, esta banda está llamada a ser uno de los referentes de la escena gallega. Desgranando viejos standards pero también temas propios, nos hicieron vibrar. En la sala se respiraba emoción cuando interpretaron, como dijo Sabela “y ahora nuestro gran éxito, la canción de Chris Isaak

Outono Codax Festival. Foto: Cris AndinaSiempre es un riesgo empezar un festival con un grupo como The Lákazans, pues dejan el listón muy alto, altísimo. En un alarde de buena organización que hay que destacar, en unos pocos minutos se hacen los cambios precisos y suben al escenario los TT Syndicate. Confieso que no los conocía. Confieso que era bastante escéptico tras ver a Lákazans. Y confieso que nunca fui muy fan de las secciones de viento. Dos saxos, trompeta, guitarra, bajo y batería y unos trajes perfectamente planchados y conjuntados. Hasta ahí todo normal. Hasta que aparece Pedro Serra, cantante. Y showman. Sólo con su presencia nos metió a todos en el bolsillo. Cuando alguien tiene percha, la tiene. Cuando alguien tiene carisma, lo tiene. Y hay quien con una mirada es capaz de provocar desmayos, peleas, gritos o lloros. Este es el caso. Impecable, de traje, corbata y pañuelo en el bolsilo, exceso de gomina, rictus displicente y andar chulesco, con sólo recorrer la audiencia con la mirada hizo gritar invariablemente a hombres y mujeres. Dicen que las mujeres se sienten atraídas por los canallas, pues bien, este hace que las mujeres lo deseen y que los hombres deseen ser él. En un duelo de canallas haría palidecer al mismísimo James Brown. Con sus caras, gestos, bailes, poses, y por supuesto voz, potentísima, pasaba del crooner más encantador al más despreciable bluesman. De un casino de Las Vegas, al más infame antro de New Orleans. Nos hizo fantasear con estar viendo desde a Elvis Presley a Screamin’ Jay Hawkins.

Espectacular la banda, que se movía a caballo entre la de los Blues Brothers y The Commitments, formada por auténticos veteranos como el batería Nuno Gómez, tras 20 años acompañando a Pedro, Nuno Rivera o Manuel Oliveira, todos ellos provenientes de bandas míticas portuguesas, o incluso el propio hijo de Pedro, a la trompeta.

Con tremendas ovaciones de un público totalmente entregado después de cada tema, los TT Syndicate dejaron el nivel de canallesca a una altura que será muy difícil de superar en Galicia en muchos años. Comentaba Pedro que su primer single, agotado, puede encontrarse en ebay por más de 80€, lo cual es un motivo de orgullo, pero también un indicador del nivel de culto a la banda, apenas 2 años después de formarse como tal. Recomiendo sinceramente a todo el que pueda, que incluso viaje al país vecino a verlos. No quedará defraudado.

Por último, después del subidón provocado por el representante del demonio en la Tierra, llegó el plato principal de la noche. Desde Estados Unidos, llegaron Sonny & The Lakers. Sonny Knight, que lidera la banda, nació en Mississippi hace 66 años, y tras grabar su primer álbum a los 17 años de edad, tuvo posteriormente que aparcar su carrera musical, debido al escaso éxito conseguido. Alternó colaboraciones esporádicas como músico, con trabajos como camionero o incluso 3 años en el ejército, para ser finalmente redescubierto por el público estadounidense hace apenas 2 años, tras la publicación de un recopilatorio. De esta manera, igual que le pasó a Sixto Rodríguez, obtuvo en su madurez el éxito del que no pudo disfrutar de joven, girando ahora por Europa y todo Estados Unidos.

Sube la banda al escenario y, de nuevo, una sección de 3 vientos, en este caso, trombón de varas, saxo y trompeta. Por lo demás, guitarra, bajo, batería y ahora también un Hammond, para mi gusto un poco alto de volumen. El concierto empieza al más puro estilo americano, con una base musical sobre la que uno de los músicos dedica (en español) unas palabras para presentar al cantante para terminar diciendo los típicos “señoras y señoras, con ustedes, el gran Soooonnyy Knightttt ” Aparace desde backstage y su presencia inunda el escenario.

Outono Codax Festival. Foto: Cris Andina

Sonny Knight es uno de esos músicos de raza, de la vieja escuela. Un auténtico soulman, que con sólo mirarlo transmite sentimiento, sufrimiento, gloria y miseria. Es una de esas voces profundamente negras, con esa calidez, ese tono y ese vibrato imposibles para un músico blanco. Con una mano en el micro y otra en la pequeña toalla negra con la que se secaba constantemente la cara, su imagen a contraluz de los focos sería perfecta para ilustrar cualquier enciclopedia del Soul. Empujado por una banda perfectamente engrasada, viene de la tierra donde se inventó la música moderna para darnos una lección magistral. Nos hizo bailar, gritar, cantar, saltar, e incluso llorar cuando era necesario. Uno y otros derramaron soul por las cortinas, por las paredes, se arrastró por el suelo y entró en nuestros corazones. No sé cuanto tiempo actuaron. Solo sé que se hizo poco. Por fortuna hicieron bises. Primero sólo la banda, que arrancó una ovación tremenda, tal era su calidad. Cuando Sonny emergió de nuevo al escenario, la Sala Capitol fue un clamor. En un momento que me puso la carne de gallina, interpretaron una emocionante versión de Sugar Man, de Rodríguez, en lo que podría interpretarse como un guiño al paralelismo de ambas carreras. Con otro guiño al éxito musical, atacaron la famosa versión soul de Drive My Car, de The Beatles, y tras un par de temas más, se despidieron con una ovación que duró un par de minutos. Pero ya era todo. La música ambiente nos devolvió a la realidad de la noche compostelana.

Decididamente, el Outono Códax Festival no podría empezar mejor. Y digo que no podría empezar mejor porque sería difícil superar el nivel de estas tres bandas. Espectacular, pero es tan sólo el comienzo. Todavía dos sábados más (27 de septiembre y 11 de octubre), en los que pasará por la Sala Capitol nada menos que Irma Thomas desde Louisiana, considerada actualmente como la reina del soul y ganadora de un Grammy en 2007. Desde las islas británicas vendrán Ray Gelato & The Giants, aclamado hoy por hoy como el rey del swing, y Hannah Williams & The Tastemakers, una de las bandas de soul más celebradas del panorama británico actual. Y dando cuenta del fantástico nivel de los grupos gallegos, The Absenters, con su soul de los 60 y 70, y Mad Man Trío complementando década con su rocanrol de los 50. En definitiva, un festival por todo lo alto, un lujo del que disfrutar en Galicia, y ya un referente en el soul nacional.

Fotos cortesía de Cris Andina

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1 comentario

  1. Manipulador de Alimentos 20 octubre, 2014 at 11:46

    Una experiencia maravillosa que no podrás olvidar.
    Y si la pruebas…te enganchará!

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