sábado 23 de septiembre de 2017 -
A Revolta | Magazine Cultural Online

ARREPENTIDO INDIE

PortadaHipster

Cualquiera que se haya interesado en la música popular y buceado en los medios periodísticos que la cubren (no nos engañemos: es prácticamente imposible hacer lo primero sin meterse en lo segundo) se habrá dado cuenta de que existe una corriente de pensamiento único, sectaria y condescendiente, que monopoliza el discurso sobre la escena musical. Un libro recientemente publicado por la interesante editorial madrileña Capitán Swing (quienes trabajan bajo licencia Creative Commons, como este vuestro magazine), titulado Indies, hipsters y gafapastas: Crónica de una dominación cultural, profundiza en este hecho y nos da claves para comprender un fenómeno más amplio, el de la modernidad y su lugar en el status quo.

indiesportadaEl autor es Víctor Lenore (Soria, 1972), quien ha trabajado en Rockdelux, la revista Spiral o el sello Acuarela. Estos antecedentes y el tono decididamente crítico del libro es lo que me hacen catalogarlo como un arrepentido a la altura de Fernández Padín, Portabales o Frank Pentangeli, pues la mafia contra la que arremete no es menos poderosa en su correspondiente ámbito. Y con el añadido de que esta confesión no viene espoleada por la amenaza carcelaria…

Como el título indica, el texto no se queda en la música sino que toca cine, literatura, moda, viajes y todas esas cosas que hacen ser cool. La tesis más importante afirma que el/la hipster y su (tal vez natural) ansia de diferenciación crean una barrera efectiva en sus relaciones, convirtiéndose en un ente apolítico (o lo que es lo mismo, conformista, colaborador del sistema y, si la ocasión obliga a una respuesta, directamente reaccionario). El fomento del individualismo crea consumidores más dóciles, todo ello aderezado con la sensación de superioridad intelectual que sufren l@s abducid@s por este Verdadero Conocimiento de Las Cosas Realmente Buenas.

La ideología del autor, quien militó en la asociación cultural Ladinamo (donde aparentemente tomó conciencia política y empezó a distanciarse del vacío indie) es de izquierdas, y desde ahí analiza el modo en el que el capitalismo explota la inevitable sensación de ser diferente. Explotación que se realiza a varios niveles: tanto somos ovejas de consumo, como burros de trabajo, pues el sector promocional de lo cool y el lujo está lleno de colaboraciones gratuitas y salarios mínimos.

Como decimos, se citan múltiples ámbitos que construyen la subcultura gafapasta, incluido un tema polémico (y por eso nunca en el debate público, claro) como la gentrificación urbana, o la excesiva confianza que hemos puesto en internet como herramienta transformadora. Ahora bien, el grueso se lo lleva el género musical, que es el más cercano al autor, con su apropiación por parte del mundo de la publicidad, su apoteosis de macrofestivales, y su racismo y sexismo implícito. La popularidad real de la música (cuanta gente la escucha) no tiene que ver con lo que la maquinaria analiza y disecciona como mucho mejor, desde un cosmopaletismo anglófilo en el cual se nos uniforma, aunque sea con variedad de ropajes. Al fin y al cabo, los snobs queremos ser diferentes, pero al final somos un montón y leemos las mismas patrañas sesgadas, viviendo en una versión bastante reducida del mundo.

More_hippies,_less_hipstersSí, me meto en el saco. No nos engañemos, siempre he buscado posiciones a la contra y eso es una actitud snob, aunque también he sido consciente de ello y mantengo una distancia sobre la distancia que implica el snobismo. Pero no hemos venido a aquí a hablar de mí, sino del libro de Víctor Lenore.

El estilo es ágil: además de que tampoco es un tocho ni mucho menos, los capítulos se dividen en párrafos con su propio encabezamiento, con lo que se lee de manera sencilla. Es una obra llena de citas, como un típico libro de autoayuda: tampoco es que sea un ensayo que estire el idioma castellano hasta darle una dimensión nueva. El prólogo o presentación, a cargo del cantautor asturiano Nacho Vegas, es más satisfactorio al paladar literario, y no debiera extrañarnos, ya que es un letrista bastante infravalorado. Su último disco, Resituación, es menos intimista y más social, y ha sido correspondientemente atizado por el talibanismo indie.

Lenore ofrece un montón de nombres y anécdotas poco publicitadas para ilustrar sus tesis, incluyendo, como no, a algunos popes de mi gusto personal, pero también otras historias que por estilo y cronología no conocía (ya digo que conociendo mi querencia hace tiempo que intento apartarme de la senda trillada por el resto de snobs…). En definitiva, se trata de un estudio mordaz y claro sobre un fenómeno con el que convivimos tod@s, y que por otra parte tal vez refleje también una realidad generacional para el autor y para mí. Y es que, a cierta edad ya no se puede ser moderno sino más bien clásico.

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1 comentario

  1. Javier 30 diciembre, 2014 at 4:08

    Una lectura que parece interesante en los tiempos convulsos que nos ha tocado vivir.
    ¿Corriente de pensamiento musical? Nada más escribirla ya suena contradictoria a la propia realidad de la que habla. Si es que los indies nunca han gustado a nadie, ni siquiera a ellos mismos.

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