sábado 23 de septiembre de 2017 -
A Revolta | Magazine Cultural Online
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Remontándonos a la historia, el diseño, como tal, parece comenzar a dibujarse con el cambio social que se produjo en los países industrializados entre finales del siglo XIX y finales del XX. Desde ese momento, ya no solo por lo que a creación y arte se refiere, sino más bien en lo que a economía atañe, el diseño comenzo a formar parte de un movimiento que trataba de reivindicar de alguna manera lo artesano frente a lo industrial. Si en la artesanía hasta entonces, el individuo había cobrado importancia como creado, muchos temían que en lo industrial este quedase relegado a un segundo plano. Por ello se tomó cartas en el asunto y se pusieron en marcha una serie de escuelas que pusiesen remedio a todo ello, tratando de poner la creatividad frente a la industria, pero ¿qué papel le tocó a la mujer en este campo creativo del momento?

La mujer en el diseño

Pues si antes del siglo XX la mujer se había dedicado artísticamente a la pintura y a la escritura, en el siglo XX comenzaron a aparecer mujeres como Eileen Gray, Charlotte Perriand, Ray Eames o Marianne Brandt que trataban de hacerse un hueco en mundo del diseño que hasta aquel momento parecía reservado para el sector masculino. La cosa no fue fácil, tanto es así que incluso Walter Gropius, director de la Bauhaus, la escuela alemana de diseño, arte y arquitectura que sentó las bases normativas y patrones de lo que hoy conocemos como diseño industrial y gráfico, llegó a estar preocupado porque creía que el exceso de alumnas restaban profesionalidad a la institución, que acabó relegando a estas a los talleres de diseño y arquitectura.

Todo ello resulta una gran paradoja, sobre todo si tenemos en cuenta que muchas de las piezas que dieron y dan aun hoy en día notoriedad a la Bauhaus, fueron diseñadas con la indispensable colaboración de muchas mujeres diseñadoras. Algunos ejemplos de ellos son la “Silla Africana” de la Bauhaus que ha pasado a la historia como fruto de la creación de Marcel Breuer, cuando en realidad es una obra hecha en equipo no solo por él, sino también por la única profesora titular de la Bauhaus, cuyo taller, por ir más lejos, era el único que reportaba ingresos a la escuela.

Algo similar ha sucedido con la renombrada “Chaise longue” ¿de Le Corbusier?, cuyo origen está en las investigaciones y el trabajo en su el estudio de Charlotte Perriand una joven diseñadora de 25 años a la que él mismo dedicó esta perla para rechazar el ofrecimiento de colaboración que ella le hizo: “Desgraciadamente, en este taller no bordamos cojines”.

A la interminable lista de aportaciones de mujeres desaparecidas tras la sombra de aquellos hombres que “compartían” trabajos con ellas podríamos añadir un sinfín: Anna Castelli Ferrieri, Afra Scarpa o Gae Aulenti, todas ellas en la Italia de la segunda mitad del siglo XX, a la vuelta de la esquina como quien dice…

Las diseñadoras industriales de hoy

Pero afortunadamente las cosas han ido cambiando, así el diseño industrial esa disciplina con la doble dimensión creativa y humana para el desarrollo de productos industriales ha dado también voz y voto a mujeres que han apostado por combinar la creación y el uso para muchos productos, que ya forman hoy parte de muchas de nuestras casas o lugares de trabajo. Tal y como afirmaba Marcelo Leslabay, en el marco de una exposición dedicado a mujeres diseñadoras: “como en el resto de profesiones, también en el diseño la incorporación de la mujer se ha dado de forma tardía y solo con más intensidad en las dos últimas décadas. La suya ha sido una carrera llena de obstáculos, prejuicios sociales y desconfianzas profesionales, que han superado con éxito y que además han compatibilizado –en muchos casos– con la maternidad. Con este panorama tan competitivo, las que han destacado lo han hecho, básicamente, por una razón: su profesionalidad. Y bajo ese criterio las hemos seleccionado”.

Algunas de estas mujeres diseñadoras de las que hablaba Leslabay son cuyas obras están en el campo del diseño de muebles, iluminación accesorios y textiles, podrían ser:

 

  • Gemma Bernal, pionera en este país, con productos emblemáticos del diseño español y con proyectos en prácticamente todas las áreas industriales.
  • Nancy Robbins, especializada en diseño de mobiliario e interiorismo y, actualmente, asesora de empresas para mercados internacionales.
  • Margarita Viarnés, que desde su estudio-showroom compagina el diseño de mobiliario, iluminación e interiorismo con la producción y comercialización de sus propios diseños.
  • Eva Prego, con su estudio Stone Design que dirige con Cutu Mazuelos en Madrid.
  • Ana Mir, desde una posición más transgresora y conceptual, diseña alfombras, mobiliario, iluminación y accesorios
  • Marre Moerel, que desde Madrid proyecta para empresas europeas de mobiliario e iluminación y, en paralelo, produce sus propias diseños en cerámica.
  • Lola Castelló, que fundó Punt Mobles junto a Vicent Martínez en 1980, marcando desde entonces las pautas del mobiliario y las instalaciones.
  • Nani Marquina, que está al frente, desde 1987, de la empresa homónima, un emblema en el diseño de alfombras; y en iluminación.
  • Mariví Calvo, fundadora de Luzifer –hacer luz en valenciano– con Sandro Tothill en 1995.

Fruto pues de la imaginación, del diseño, de la sensibilidad artística podemos disfrutar de la obra de todas ellas en nuestro día a día demostrando, en contra de lo que durante algún tiempo se ha tratado de ocultar, que la mujer es un ser nacido para crear y para dar vida a todo cuanto desee.

 

“El diseño se encuentra hasta en la parte más ínfima de la vida

del ser humano. ¿Qué sería de la vida cotidiana sin un diseño

apropiado para cada una de las cosas y objetos? Un caos…”.

Damiano Franco

 

 

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