domingo 19 de noviembre de 2017 -
A Revolta | Magazine Cultural Online

LENGUA: ARTE Y CORAZÓN

Amlo Cajander https://www.flickr.com/photos/10209472@N03/4854816774

La música ha dejado de sonar.

El árbol ha dejado de crecer.

Sus raíces cada vez son más pequeñas y dentro de poco desaparecerán.

Las lágrimas empiezan a brotar. No puedo parar. Soy incapaz de asimilar que todo se vaya a terminar sin haber luchado antes.

Cada vez somos menos…cada vez somos menos los raros que siguen creyendo en ese viejo árbol y cada vez más los que con cada golpe consiguen que la corteza se resquebraje.

No me puedo creer que todo esté a punto de terminar…

 

Recuerdo cuando cada hoja tenía una palabra y sus frutos eran recogidos con mimo, cuando se saboreaban.

Recuerdo ver nacer cada año un nuevo brote y con cada uno una ilusión.

No quiero creer que sea el final… el final de una lengua, la ridiculización de la misma y el desprecio.

No puedo creer que después de dejar atrás los días grises, la imposición y la caída de nuestro árbol, vuelva a caer y sea culpa nuestra.

No llego a comprender cómo alguien puede avergonzarse de sus raíces…

No puedo aceptarlo.

Todas las mañanas siento en mi piel la brisa de la Costa da Morte y cada vez que cierro los ojos puedo oler los campos verdes de los montes gallegos. Pero sobre todas las cosas, cada día siento la morriña de mi idioma, de mi lengua materna, de mi forma de vida, del gallego. Porque a pesar de que la mayoría de las personas la olvidan, la dejan morir en un rincón de su cabeza por vergüenza, por miedo al rechazo… aquí, en el exilio voluntario, yo la añoro a cada momento.

El gallego es más que un idioma. Es el resultado de una lucha. Es lo conseguido gracias al exilio de Castelao o Curros Enríquez y la muerte de muchos otros. Es todo por lo que nuestros antepasados han dado su vida. Es todo lo que ahora tenemos y despreciamos.

Hoy, solo quiero que la gente sepa todo lo que esta lengua significa. Todo lo que ha costado. La sangre que se ha derramado y que ahora corre por mis venas en forma de rabia, desesperación y amor por ella.

Y lo escribo en castellano, sí, porque quiero que no solo los gallegos abran los ojos y abracen nuestras raíces, sino porque quiero que todo el mundo pueda entender y darse cuenta por fin de que el gallego no es otra cosa que arte y corazón.

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