sábado 23 de septiembre de 2017 -
A Revolta | Magazine Cultural Online
BUÑO

Ya comentábamos en el anterior artículo  las infinitas posibilidades que nos ofrece Galicia para llevar a cabo un plan único, desde el más grandioso viaje a la más sencilla excursión.

Hace un par de meses tuve la oportunidad de pasar una tarde diferente —de nuevo por iniciativa de un foráneo, ¡vaya tela!—. Cayendo en estas costumbres modernas, que se empeñan en bautizar cualquier tendencia con un pintoresco nombre en inglés, diría que fue un plan normcore (click para los que aún no se hayan hecho eco del boom de la normalidad). De ahí su grandeza. Era una tarde de sábado, más bien primaveral —aunque la luz, como el algodón, no engaña— , la que nos dejamos caer por Buño.

Buño es una parroquia del concello de Malpica de Bergantiños (provincia de A Coruña). Hasta él se accede fácilmente, si nuestro punto de partida es A Coruña capital, por la autovía hasta Carballo. Desde ahí, tomando la carretera que se dirige a la costa dirección Malpica, veremos a los pocos kilómetros una salida hacia Buño.

Mapa de Buño

Mapa de Malpica

Consultar mapa de Buño en www.concellomalpica.com

A pesar de que su población no llega al millar de habitantes, Buño es notoriamente conocido por su antigua y prestigiosa tradición alfarera. ¡No conocer la Olería de Buño debería ser motivo de sanción para aquel que presuma de ser gallego! La página oficial de turismo de Galicia, Turgalicia, cataloga —muy acertadamente, desde mi punto de vista— el municipio como conjunto singular.

BUÑO 1Nada más llegar, una tranquilidad asombrosa se respira por sus calles, lo que contrasta con sus dos arterias principales, repletas de tiendas donde adquirir objetos de cerámica. Para aquellos aficionados a recorrer las fiestas de interés turístico de nuestra tierra, se recomienda visitar Buño la primera semana de agosto, pues en ella se celebra la Mostra da Olería de Buño. Muchas de sus tiendas lucen en sus puertas el sello distintivo de Artesanía de Galicia. Aunque ya sabemos que para gustos se pintan colores, creo que es difícil entrar en ellas y no enamorarse, al menos, de una pieza. A pesar de que las piezas más típicas son aquellas de uso tradicional (como platos o botijos) también se pueden adquirir otras más modernas (como bisutería u objetos de decoración).

Ecomuseo de Forno do Forte           

Pero la visita a Buño no se limita a dar un paseo por sus calles tranquilas y sus tiendas únicas. La Diputación de A Coruña es propietaria —aunque la gestión se encuentra en manos del Concello— del llamado Ecomuseo de Forno do Forte, un interesantísimo museo etnográfico, donde podemos no sólo conocer más de cerca la tradición alfarera del municipio, sino también disfrutar de —así señala textualmente la página web oficial — “una visión única de la vida tradicional”. El Ecomuseo ofrece visita guiada —desde aquí felicitar al guía por su amabilidad, a pesar de ser un sábado por la tarde al borde de la hora de cierre— e incluso la posibilidad de realizar una pequeña pieza con tus propias manos.

BUÑO 5El Ecomuseo conforma un singular conjunto. En él se engloba no sólo el edificio de viviendas, sino también un terreno —donde se sitúa el horno— y un gran hórreo. El —¡increíble!— edificio del siglo XVIII fue originariamente una casa labriega. El guía comenzó la visita explicándonos que, en su origen, la casa era propiedad de un único labriego, pero, posteriormente fue dividida en varias partes, ocupadas por alfareros y artesanos, todas ellas alrededor de un gran horno. Según señala la web oficial, el horno fue abandonado en la década de 1970, recuperándose en los años 90 para su restauración. En 2006 fue inaugurado como el Museo que conocemos hoy en día.

En la actualidad, pasear por su interior (distribuido en varias alturas) supone encontrarse con una interesante variedad de dependencias: desde una sala donde se exhiben las piezas tradicionales hasta la recreación —con mobiliario auténtico— de lo que sería un dormitorio tradicional. Dignos de observar son también los elementos arquitectónicos de la casa, como las vigas de maderas que podemos ver desde la parte alta del edificio. Durante la visita el guía explicó también algunos detalles que fácilmente se le pueden escapar al visitante, como, por ejemplo, la fisonomía y el funcionamiento de un —diríamos hoy— armario destinado a guardar la matanza.

Desgraciadamente —¡vaya despiste!— no tuvimos en cuenta el horario de invierno, por lo que enseguida se echó el tiempo encima y llegó la hora del cierre. Prometimos volver para detenernos más en la visita, tomar más fotografías y —¡lástima!, pues me hubiese encantado— realizar la pieza de barro con nuestras propias manos.

BUÑO 3Para aquellos que dispongan de más tiempo durante su excursión, el concello de Malpica de Bergantiños forma parte de la llamada Costa da Morte, por lo que es posible anexionar más visitas fantásticas al plan: el domen de Dombate y el castro de Borneiro (Cabana), el Castillo de Vimianzo (Vimianzo) y Torres do Allo (Zas), el Faro de Cabo Vilán (Camariñas), el de Finisterre (Finisterre) y el de las Illas Sisargas (Malpica), la Pedra da Serpe (Ponteceso), la cascada de Ézaro (Dumbría), el santuario Virxe da Barca (Muxía), los hórreos de Lira y Carnota (Carnota) o el Cementerio de los ingleses (Camariñas).

Buen plan, ¿no?

 

Fotos: María Berini Pita da Veiga

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